10 de enero de 2016

Hay personas que quieren ser escritores para ganar dinero y vivir de su cuento. Yo solo quiero contar historias porque no sé ser feliz de otra manera. Y aunque parezca que todo viene escrito desde la tristeza, os puedo asegurar que no es así, que soy feliz.

He aprendido a aceptar los huecos y dejar que sea el tiempo quien los selle, he aprendido a apreciar la lluvia pues solo ella es capaz de dejar a su paso los charcos que tanto me gusta pisar, el olor a tierra mojada que me hace llorar y la alegría que me despierta el cuerpo cuando veo a las nubes recular.

He aceptado que la vida es finita, y que probablemente la mia lo sea más aún que la del resto, pero pienso traspasar la línea de meta cansada y no arrepentida. Cansada y con agujetas de tanto reír, de abrazar, de amar, de correr en dirección "tus ojos". Cansada de hacer feliz, de hacerle ajitos a los reyes de la casa. Fatigada de todos los Cortylandias que voy a llevar a la espalda, de todos los domingos de sofá y manta que cargo en el pasaporte. Orgullosa de todo lo que conseguí luchando y aceptando las derrotas. Porque ganar no siempre implica vencer. A veces se gana perdiendo, y siempre se vuelve a encontrar.

Me pasaré media vida soñando y otra media persiguiendo sueños que no quieren ser conquistados. Pero seré feliz, porque nunca dejaré de intentarlo.
Sólo quiero encontrar el lugar donde los sueños y la realidad coincidan.

18 de diciembre de 2015

Creo que me hice mayor el día que me hice una herida y no la pude curar con Betadine, ni la pude tocar ni la pude lavar. Ese día aprendí los mil usos del alcohol de quemar y desde entonces solo desfila garganta abajo, curando a la vez que abrasa esos lugares a los que no llegan las manos.

Heridas internas, de las que duelen hasta que caes rendida a las tantas de la madrugada con la almohada empapada y la cara roja de llorar alfileres. Y el pecho abierto, la piel arañada y las uñas rotas a la altura del corazón. Y el dedo medio intentando elevarse para mandar a tomar por culo al fantasma que duerme a los pies de la cama. Pero ya no quedan fuerzas en este colchón, nos dividimos tanto que acabamos siendo nada. Y la nada flota, por eso yo me quiero hundir.

Fuimos música después de cada concierto, fuimos vítores después de cada partido, fuimos magia después de cada polvo, fuimos sonrisa después de valer la pena, fuimos llanto después del te quiero y ahora somos restos, el amarillo agarrado a las cortinas de algún fumador obseso.

Eso somos tu y yo, la nada incapacitando al todo, como un banco de niebla interminable zampándose Madrid a las seis de la mañana, sin pedir permiso. Una ola gigantesca tragándose Valencia y salpicando Toledo de espuma y sal. Un incendio devorando Gata sin pensar en los que llorarán la pérdida, sin pensar en nuestros pulmones, que quedarán marcados de hollín y deudas. Un terremoto a escala mundial, una sacudida global de conciencias, el adiós más largo del mundo, la marea que se tragó aquel castillo de arena cuando estaba a punto tocar el cielo para besar la luna...

Fueron los celos, de ver que unos niños cargados con cubitos y palas de playa habían conseguido llegar más alto que nuestros sueños. Fue la envidia de ver aquellos granos de arena en perfecta sintonía, abrazados, sin pestañear, sin preguntas. Fue la duda, fue tu "¿Qué estoy haciendo aquí?", fue mi "Si aún no lo sabes deberías marcharte". Fue el caos de quererte a los 25 como te hubiese querido a los 15, sin vergüenza y sin heridas. Fue todo, ¿lo ves? Y respondimos con la nada.

Nos dejamos marchar como quien deja pasar un tren porque sabe que en quince minutos pasará otro, y así toda la vida, de quince minutos en quince minutos, de enero a mayo, de mayo a agosto. Quédate de una vez por todas y suéltame el pelo, da igual si rompemos un par de jarrones o el suelo.

17 de diciembre de 2015

El agua salada no se congela a 0 grados, así que es por eso que aún te salen las lágrimas bajo ese edredón de hielos. Sé que tienes frío, sé que estás cansada, que darías todo lo que tienes por poder no sentir nada.

Hace tiempo que no pones la otra mejilla porque la perdiste es alguna guerra que nunca te perteneció del todo, que aún brota la sangre cuando sonríes de medio lado y se saltan los puntos de sutura. Torpes. Ingratos.
Hace tiempo que no frenas inviernos porque uno te alcanzó tratando de borrar febreros.

Sé que ya no ríes, en memoria de aquella que alguna vez fuiste, sé que ya no lees porque temes encontrar tu personaje bebiendo de otro tintero, con más deseo, con más amor. Sé que no te encuentras, y sé que tampoco lo harías si te buscaras.

A pesar de lo que piensas, de tus derrotas, de tus heridas, tienes más amor guardado que entregado; mira en los bolsillos de todas tus chaquetas y verás la inmensidad de abrazos, besos, caricias, buenas noches y buenos días que tenías olvidados.

Quiérete, mi vida, quiérete mucho hasta que venga alguien que te quiera; y después, quiérete más.

16 de diciembre de 2015

-Eh, eh, eh, relájate ¿vale?. Te quiero.
Tus ausencias me quitan el hambre, y a ver quién coño te crees que eres para decidir cuando soy y cuando no.


15 de diciembre de 2015

He venido hasta aquí porque sé que saldré muerta de esta y ya no me importa ni tan siquiera un poco que me mires con esos ojos tan vacíos. Está todo tan lleno de nada que no puedo dejarle hueco a tu tristeza, así que vas a tener que tragártela junto a ese jodido bote de pastillas que te hará feliz. "¿Y tú qué?" Me preguntas. Yo a los pies de tu cama, esperando que esta vez no duela mucho y que dure mucho menos que la última vez...

Pero por favor, que esta sea la definitiva. Vete, si es que eso es lo que realmente quieres. Vete. Córtate las cuerdas, déjate crecer las venas, ábrete las carnes y deja entrar a los gusanos, sin miedo, si ya no queda nada que antes no te haya podrido tu humedad.

Y por fin sueño.
Y quién sabe si nunca más pesadillas.

No se si te he dicho alguna vez lo mucho que te favorece esa sonrisa. Lo hace. Pero no me acostumbro, ya se que no te gusta sonreír; que sueñas en blanco y vistes en negro; que respiras bajo el agua y te duchas en seco.

¿Cuándo fue la última vez que te quisiste? Creo que fue hace tanto que yo aún no sabía lo que era echarte de menos, y de eso hace tantos años... que la última tarta de cumpleaños que recuerdo al lado de tu abrazo sòlo llevaba una vela. No, no llores, que ya me he acostumbrado a la sequía de este desierto.

Por no necesitar, no necesito ni aliento para continuar. Me rindo. Tú ganas. Abraza las sombras y mécete hasta que nunca más se haga de día, hasta que el silencio no se escuche, hasta que la marea toque la punta de tu lengua.

Abraza las sombras y siente el frío que yo llevo años intentando calentar. Y te va a sorprender, y quizá te va a doler despertarte y no poder ver, pero lo siento, yo no enciendo más la luz. Tendrá que quemarse otro por ti, alguien que no sea todo cenizas ya.


14 de diciembre de 2015

Me gusta cuando me rompes las medias y no el corazón, cuando te haces tormenta y me empapas sin arrastrarme.

Me gusta tu forma de besar, amoldando tus manos a la curva de mi rostro, como si estuvieran hechos el uno para el otro.

Me gusta el descaro con el que mis dientes te muerden, buscando dejar huella en el barrizal de tu sudor. Y sin pudor. Y sin preaviso.

Me gusta no tener que pedir permiso.

Me gusta el miedo que me ahoga por las mañanas.

Me gusta el boca a boca con el que me salvas.

Me gusta hasta el lunes que se acerca dando zancadas porque yo me acerco a ti a brazadas.

Me gusta que estés aquí.

Me gusta que puedas irte.

Me encanta que no lo hagas.


10 de noviembre de 2015

Sobran balas y faltan besos de tornillo, de esos que parece que van a follarte el alma y luego se apagan en un susurro nervioso a la altura de tu oreja, pidiendo guerra en un colchón en paz.

Hacen falta más valientes que quieran quedarse cuando todos se van, esos que se quedan a mirar como lloras para luego decirte "lo fea que te pones cuando lloras" y lo jodidamente guapa que eres cuando te miro yo. Empalaga, pero hace que la semana no sea tan larga.

Que llevemos coraza no significa que nos guste, que lo hayamos elegido; solo quiere decir que llevará mas tiempo descubrir que se esconde dentro. Así que dime, cualquier día de estos, que tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos, que cuando llegue la muerte yo sabré leerte en todos los idiomas inventados. Dime que sí. Y hagámoslo. Aunque me cueste la vida deshacerme de ese peso que llevas a la espalda... tú solo dejame intentarlo que de lograrlo ya me encargo yo.

Sobran principes a caballo y faltan hombres con ganas de pasear agarrados de la mano, con guantes, sin guantes... ¿qué mas da? Si lo importante es sentir que alguien te protege incluso antes de caer. Pero tú, tu... tu no cojas mi mano. No la cojas porque no quiero llevarte por el buen camino, ni por el camino corto. Contigo solo quiero hacer una cosa: PERDERME.
Y que nadie nos encuentre, ni siquiera para contarnos que los besos de tornillo ganaron a las balas.


7 de noviembre de 2015

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¿Lo ves?
¿Lo sientes?
Esto es lo queda cuando esperas algo de alguien pero nunca llega.
La nada.
El vacío más espantoso.




















Esto es la vida, acostúmbrate estupida!

4 de noviembre de 2015

Pensaba que rompiendo a alguien más yo podría arreglarme, y no ha sido así. Siento mucho la cantidad de escombros que dejo alrededor. Siento los sueños y los cristales rotos, los planes a medias y los te quiero que nunca respondí.

No me busques, te estoy dando lo que deseas, no seas cobarde y vete. Frida Kahlo dijo una vez: "Te amputo de mi", pero no creo que hayamos estado nunca tan cerca. Yo, como Alejandra Pizamik, no se de pájaros, pero tu siempre has querido volar. Hazlo. 


3 de noviembre de 2015

Se que no me abrazas porque tienes miedo de perderte por el camino, y yo no te abrazo porque tengo miedo de darte las ganas de huir. Y aquí estamos. Multiplicando miedos como dos locos que no saben diferenciar el cielo del suelo, disimulando el cansancio de contener el mar en la bañera, cargando la pistola de balas perdidas que solo encuentran piel cuando nos apuntamos la sien.

Aquí estoy. Con el miedo temblando en las pupilas y el pánico bailando en las entrañas por si le abro la ventana a tu otoño... por si luego me dejas sola con mi invierno y las decenas de estalactitas que me cuelgan del pecho. Que no necesito que seas siempre verano, pero ojalá pudiéramos ser primavera algún domingo. Y que todo el mundo se gire para ver tus flores, y que se mueran de envidia cuando vean que mi hielo te derrite.

Aquí estoy. Deseando que me despeines la sonrisa a besos y me cosas las costillas con cuentos. Y me da igual como acaben, y me da igual si hay princesas o drogadictas; solo quiero que el sonido de tu voz rompa el silencio.


1 de noviembre de 2015

Hubo un tiempo en el que yo hubiera vuelto a buscarle. No nací de piedra, pero es cierto eso que dicen: los golpes te modelan. Nunca van a romperte el corazón igual, es más, puede que algún día alguien lo acaricie y no lo arañe. Pero tu estarás esperando el fatídico momento, esperarás el adiós, el "ya no te quiero" y te derrumbarás, te meterás en la cama con un paquete de pañuelos y el Diario de Noa en versión original en el portátil dispuesta a llorar durante horas para poder levantarte más fuerte mañana.

Sabes todo lo que tienes que hacer, las fases por las que vas a pasar, el tiempo que durará cada una de ellas, todos los labios que tendrás que morder para que dejen de doler los tuyos, cuántos pares de medias te romperás tu misma delante del espejo, cuántos dedos te meterás para vomitar hasta la última mariposa, los litros de alcohol necesarios para curar la herida... Lo sabes todo de las rupturas, por eso y porque la tercera hostia te hizo precavida, estarás esperando el fin.

Te perseguirá como un fantasma, te acechará detrás de cada puerta, de cada beso, dormirá contigo, intentará asfixiarte. Y tu te dejarás ahogar por la puta duda, te dejarás acosar por el miedo y siempre tendrás preparada una tarrina de helado y la discografía de Álex Ubago. Completa. ¿Por qué iba a ser esta la buena?, ¿por qué vamos a darnos una oportunidad si luego habrá que recoger todo el escombro y volveremos a casa con las manos vacías y sangrando amor?

¿Por qué nos pasa esto? Porque no sabemos lo que es que una historia acabe bien, que un amor no duela, que nunca nos digan adiós. No sabemos querer, ni dejamos que nos quieran. Decimos que amamos sin control, sin pensar en las consecuencias, y es mentira, no hay quien nos haga quitar el pie del freno... ¿O si? 


31 de octubre de 2015

Fuera empieza a llover, y los cristales se empañan de lágrimas frías. La ciudad se ha quedado a oscuras y yo me he quedado con las ganas de decirte muchas cosas. Como por ejemplo: que puedo vivir sin ti, que se estar sola, que me gusta, pero que no quiero. Después de haberte besado el pelo recién levantada, después de haber dormido la siesta en tu ombligo, después de haber llorado en tus rodillas... después de todo esto se que puedo vivir sin ti, que lo he hecho mucho tiempo, pero que no, que no quiero.

Y entonces te desvaneces, desapareces y me dejas la ciudad a oscuras para mi sola. ¿Y qué hago yo con tantas calles, con tantos bares y tantos parques? ¿Para qué quiero tanto mundo si no me lo puedo comer contigo?.

Voy a sufrir un empacho de realidad, el agujero negro de mi estómago va a tragarse hasta mi última estrella para que no me duelan... pero sin ti, de repente todo duele, y es más viejo, y más feo.

Vuelve. Aunque solo sea para despedirte, para cogerme la mano por última vez, un último viaje, yo conduzco. Yo te cuido. Pero vuelve. Aunque solo sea un rato, aunque solo sea para echarme la bronca, para llamarme cabezota, testaruda o lo primero que se te pase por la cabeza.

Ya no se cuántas navidades llevo pidiéndo este deseo, lo único que se es que lo pediré hasta que vuelvas y me dejes llamarte por última vez, porque créeme si te digo que la palabra "abuela" es la más bonita que me han enseñado a decir jamás. Y fuiste tú, así que vuelve; te juro que soportaré el adiós, pero por lo menos dimelo.

Un último: "me piro vampiro" y tu risa fuerte. Fuerte y preciosa. Vamos, todo lo que eras tu y lo que espero que sigas siendo allá donde estés. Porque estás. De eso no me cabe duda.


25 de octubre de 2015

__Nos vemos en el infierno__ dijiste, y te lanzaste a mi boca como un enfermo en busca de la cura, y solo encontraste locura. 

Y más enfermedad. 

Y más ganas de quedarte.

De arder.

Existe el infierno en la Tierra, y no busques la puerta, solo entrarás cuando estés listo para el desastre, para no volver, para ser uno con alguien más. Eso es el infierno. Ser con alguien más.

Perder. A este verbo le tenemos miedo todos; unos porque no están preparados para tenerlo todo y otros porque llevan perdiendo cosas sin llegar a tenerlas mucho tiempo.
Perder. Seis letras que descarnan, desolan y humillan. Seis letras que deberían no importar y que sin embargo nos condicionan más que las seis letras de MUERTE.

Yo he tenido que perderme muchas veces antes de encontrarme. Y ha sido doloroso, he pasado frío y he pasado hambre. Hambre de abrazos, de sonrisas, de "todo saldrá bien"... y al final, cuando creía que me ahogaría bajo la lluvia, cuando no era capaz de ver nada en mitad de la noche oscura, entonces y solo entonces, ha salido el sol, orgulloso.

Y el sol te cura. Cicatriza la carne, seca tus penas y le pone un toque de color a todo ese pasado que de repente un día se volvió gris.
Y vuelves a temer perder, pero una vez que bajas al infierno comprendes que para encontrarse hay que perderse, que para ser feliz hay que ser un poco triste y que para ser buena persona (y no una gilipollas más) hay que ser muy hija de puta con quien venga con la intención de cortarte las venas.

No seas de las personas que pierden, sé de las que mejoran, de las que aprenden, las que comprenden. Y quiere mucho, no tengas miedo, no te pongas límites que para eso ya está el cielo.


Ojalá perdiésemos algo todos los días, eso significaría que en algún momento logramos tener lo que queríamos; lo dificil es saber eso, que lo tienes.

22 de octubre de 2015

Lo mejor que puedo hacer por ti es ignorar los golpes que le das a la pared, los cuchillos que me lanzas, el dolor que me deseas.

Lo mejor que puedo hacer por ti es no guardarte rencor, porque se que lo único que esperas es que te quiera, y yo no tengo el poder para hacer que eso suceda.

Lo mejor que puedo hacer por ti es desaparecer, borrar hasta el último detalle; mi olor, mi risa, mi llanto...

Lo mejor que puedo hacer por ti es no buscarte. Y eso estoy haciendo, asi que por favor, hazte TU un último favor y deja de buscarme detrás de las ventanas. Vete a ser feliz, y no te conformes con desear serlo conmigo.

20 de octubre de 2015

No te imaginas la cantidad de años de vida que me estás regalando. La paz que me das, la calma que dejas en el oceano del miedo cada vez que posas tu mano en mi arena, o cuando atrapas olas mar adentro para que nunca mueran.

Hoy la inspiración ha llamado a la puerta y tu estabas ahí para recibirla, despeinado y con cara de sueño. La has invitado a pasar y te has sentado a observar como ella y yo nos fundíamos en una sola persona.
Me pregunto qué habrás sentido, pero en el fondo me da igual la respuesta, porque lo que hoy ha pasado es lo que quiero que pase el resto de mi vida.

No quiero que me digas las tipicas cosas porque no eres el típico hombre. Lo que quiero es hacer cosas que no haya logrado nadie... que me beses con los ojos, que me abraces con la boca, que me mires con el alma, que me respires por la piel.

Quiero que me quieras, pero no como lo harían todos, solo quiero que me quieras como lo haces tú.