29 de mayo de 2012

Demasiado cielo para tan pocas alas.




    -Por favor, déjame morir. No puedo más, estoy rota. Acaba con este dolor, este vacío, este abismo... Sin rumbo, sin sentido, sin fe, sin ilusión, sin una sola razón. Dame una razón. Dame una sola razón, ninguna encuentro yo. El mundo es frío, triste, cruel, injusto, miserable, doloroso, despiadado, egoísta, frío, vacío, horrible, terrible... prefiero morir.

+Yo resurjo. Yo ahora me defiendo. Conseguiré dominarte. Estoy aquí para pararte.

-Patética... Durarás unos instantes. Tú huyes, cedes, a todo lo temes.

+No. Yo ahora me defiendo.

-Tu no puedes, tu te rompes.

+¡Me repongo!

-Te caes.

+¡Me levanto!

-Duele.

+Sí, pero lo aguanto.

-Todo te hiere.

+A mis heridas busco cura... ¡eres tú quien las mantiene!

-En la vida pierdes.

+Sí, pierdes, ¿y qué?; pero aprendes... Yo amo

-Y te hacen daño.

+El riesgo asumo, a veces gano. Yo.. Yo decido, soy mi alma, soy mi cuerpo. Yo digo, yo hago, yo crezco. Yo elijo, yo cambio, yo lucho, yo soy. Yo soy Verbo.

28 de mayo de 2012



Ahora entiendo a los que decían que la suerte no está en amar... Si no en dejar de amar primero.




Las comparaciones son odiosas.. pero compáranos con otros. Ganamos.

Tu y yo.
Nuestro 'nosotros' no se puede comparar con el de nadie más.
Y cada día que pasa lo constato. Lo reitero.

El problema es que nosotros ya no existimos, y por ahí siguen andando de la mano personas que no se soportan, que discuten cada media hora, que se dejan y vuelven por la simple costumbre.
Tu y yo siempre estábamos al pie del cañón.
Nosotros molábamos. Y ellos no.

27 de mayo de 2012

Se me ha metido una mota de pasado en el ojo.

A veces me quedo mirando su sonrisa como idiotizado... La tengo de copiloto, la cojo la mano y suspira. Y yo la pregunto que porque lo hace. Como toda respuesta sonríe. Y a mi me da un cosquilleo por todo el cuerpo y muevo la cabeza, dudando. Le cojo la mano. Ella siempre la deja caer a un lado de sus piernas para que lo haga... ella cree que no me doy cuenta, pero se le nota. La va bajando poco a poco, y la deja ahí, muerta. Entonces llego yo y la resucito. Y conduzco con una mano, solo por no soltar la suya. Me regaña. Y se agarra a la puerta del coche. Yo sonrío, es otra cosa que no puede ocultar. Cuando acelero, se encoge. Es apenas perceptible, pero lo hace. Se lee en sus ojos, por muchas gafas de sol que use. Que siempre las lleva, aunque no haga sol... Problemas con la luz me dice.. pero yo se que no, que lo hace para que sus ojos no le hagan competencia directa al sol.
Sus ojos... me miran todo el rato, no me puedo esconder de ellos. Son diferentes, son... son suyos. Como las manos. Pringosas de crema de aloe vera cada vez que se sube al coche... pero al cabo del tiempo están suaves, y pequeñitas, y las cojo entre las mías y me las llevaría a casa, como un trofeo. Sus pies, metidos para dentro aunque ella no quiera darse cuenta, como los dedos de su mano, que son únicos, aunque parezca imposible. Sus rodillas, sensibles y llenas de cosquillas... 
Me vuelvo loco solo de imaginarla en el asiento de al lado. Pensar que en cualquier momento me va a mirar jugetona y se va a lanzar a mi oreja mientras yo la hecho para atrás y la digo que pare, que ya tendremos tiempo. 


Y ahora me rio del tiempo, y de su puta madre. 




'Copiloto'
Por si os da por buscar en Internet... No hay nada. Es mio.

A mi se me ha olvidado dormir.

Me acaban de invadir las ganas de verle. Así, sin avisar. Como siempre.
Joder. Lo que daría por tener los huevos de llamar a su portal y hacer que bajara, llevarme una goma de borrar  y pasarsela por la frente una y otra vez. Que no se trata de borrar lo malo y recordar lo bueno, no; que se trata de saber valorar los pequeños instantes de felicidad. Que no han sido pocos. Le quiero borrar esa nube que se ha colocado encima y le impide verlos...
Soy estúpida, pero a estas alturas del juego ya todos lo debéis de saber.
Me voy a seguir rompiendo por dentro, un poquito más, de camino al lunes. ¡Que alguien haga algo! le grito a mi alrededor, pero nada se puede hacer ya por mi. He perdido. Y me toca a mi inventarme la manera de olvidar y de pasar página. Con tranquilidad. Porque nuestro libro es de esas historias que se leen una vez... y la vuelves a leer.
Que ¿por qué?... jajaja... son muchas cosas. Muchos momentos. Muchas miradas. Son ese tipo de cosas con las que todo el mundo sueña y casi nadie encuentra. Nosotros las tuvimos, pero ahora se nos escapan, como el tiempo, que ha decidido correr despacio, escapar de mi sin querer. Le alcanzo. Y morimos juntos, en la cama, acompañados por lágrimas.

Echar de menos es un verbo que se me queda jodidamente corto. Que le vamos a hacer. Aunque parezca increible la vida sigue sin él. Y yo que creía que se iba a parar y me iba a dar tiempo para llorar lo perdido...

Me voy a poner seria con tus recuerdos...

...porque aquí están, y nadie les ha invitado.





Ya no se por que domingo del mes vamos...

Te pilla la tarde en tu cuarto otra vez, no suena el teléfono y tu sabes porqué, cervezas vacías en tu habitación, el cenicero lleno humea en un rincón. Seguro que sola está ella también, tirada en la cama sin saber que hacer.
No se como comenzó la discusión, ni a quién le toca ahora pedir perdón... Y creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mi. Recuerdo tus labios y esos ojos que al mirar casi hacen daño.
Mientras la radio aburre con una canción miro aquella foto y me siento peor, y yo ya no se lo que ha podido pasar, lo que estaba bien, ahora está fatal.



26 de mayo de 2012

He venido a buscarte a ti. Porque te quiero. Y quiero estar a tu lado.


¿Se os ocurre algo más bonito?
A mi no.





Recuerdo nº 1.023

Nuestro último beso.
Feria. Gente.
Te veo de espaldas.
Me acerco.
Te vuelves.
Nos besamos.
Mi mano por tu cuello.
Tu mano en mi cintura.
Nuestra boca.
Buff
Me quemo.

20 de mayo de 2012

Vuelven los tristes domingos patrocinados por Alex Ubago.

Muchas veces las personas que nos rodean no se dan cuenta que hay momentos en los que necesitamos, estar solos. Desesperadamente.
Y llorar, por todas las cosas que no le contamos a nadie y que cavan y cavan en nuestro corazón, tocándo las fibras sensibles que se esconden debajo de todo caparazón.

Recuerdo nº 68

Su cama.
Empiezo haciéndole cosquillas en el pie.
Me miras desde la silla de tu escritorio.
Sonríes, y pones esa mirada para que pare...
Insisto.
Te abalanzas sobre mi buscando un abrazo.
Lo encuentras.
Nos encontramos.
Risas. Cosquillas.
Los ojos nos brillan.
Bajo la voz.
Te acaricio la espalda mientras te susurro al oído.
¿Sabes cómo te acariciaría una arañita?
¿y un conejo?
Abrimos una granja. Nuestra granja.
Me pongo encima de ti.
Me pides animales.
Te los doy en forma de caricia.
Te ríes.
Que boba eres...
Y me miras con esos ojos llenos de no se que, pero que me encantan.
Llaman al teléfono.
Rompen la magia, pero luego llegas tú y la reconstruyes.
Como todo.
Me besas.
Te beso.
Nunca había sentido tanto deseo.


16 de mayo de 2012

Quédate conmigo.


A veces una canción grita todo lo que tu callas, te desangra, te hunde o te levanta. A veces 3 minutos bastan para contar todo lo que te callarías toda una vida.
Esta es mi canción.
Una vez desangrada, nada duele, ¿verdad?




Perdón si no supe decir que lo eras todo para mi,
perdón por el dolor...
Perdón por cada lágrima,
yo se que no merezco más,
pero si no te tengo aqui no se vivir,
quédate conmigo... no te vayas.

Perdóname si no supe amarte amor,
no era mio el corazón,
quedate conmigo, quedate conmigo..
si no estás no sale el sol.

Ya no hay recuerdos del ayer,
solo las horas en tu piel, amándote,
quédate conmigo... no te vayas.

Perdóname si no supe amarte amor,
no era mio el corazón,
quedate conmigo, quedate conmigo..
si no estás no sale el sol.

Y ahora que te veo marchar se que no te voy a olvidar.

7 de mayo de 2012

Asunto: Lluvia en las pestañas.

Acabo de meterme al email, para ver si un milagro se había gestado este fin de semana y mañana no tenía que madrugar... y me encuentro con esto. Os lo dejo, porque aquí este 'anónimo', no tan anónimo, quiere tener un rinconcito en este humilde blog.


Viernes 4 de mayo 2012
Viernes otra vez.
Hoy hace una semana que te vi subir a ese tren y sentarte a mi lado con lluvia en las pestañas. Casualidades de la vida, yo estaba escuchando esa famosa canción de Pol 3.14... Y tú también. ¿Qué más pruebas necesitas?.. si hasta el destino nos dejó escrita una banda sonora. Fuera la lluvia caía sin cesar, pero al verte a mi lado, con esa media sonrisa y esas gafas de sol empapadas.. me diste calor. Sin saberlo.
Casillita17 me diste como única pista para encontrarte. Y no sabía si quería hacerlo, porque vi en tus ojos un brillo que solo aparece cuando se está enamorado. De repente te vi como la chica más guapa de la ciudad. Con tu pelo suelto, tus cascos rosas, y esa crema de manos que olía tan bien... Esos vaqueros, que se ajustaban perfectamente a tus piernas, esa camiseta con el hombro descubierto casi me vuelve loco. Y tu mirada de desconcierto cuando te hablé. Me parecías tan dulce... 


Ahora que te he encontrado es tarde, porque efectivamente, estás con alguien. Asique, estaré esperándote en cada tren que pase, para mirarte de lejos, solamente. 


Espero que seas feliz. Pero feliz de verdad, que nada empañe esa sonrisa tímida y podamos ser amigos. Se que pensarás que estoy como una puta cabra, pero tienes algo... que se que merece la pena conocerte un poco más. Porque no solo eres una cara bonita, por lo que he podido leer se que tienes un corazón, desgastado.. pero que sigo vivo, y aunque me pese, late por alguien que no soy yo.

5 de mayo de 2012

Hay cosas intocables.

Dicen que muchas veces el dolor que puedan sentir las personas a las que quieres es más intenso en ti que el que puedas sufrir en tus propias carnes. Y supongo que será verdad. Es como si te clavaran millones de alfileres en una parte de tu cuerpo y te obligaran a ver como sangra y como lo puntean una y otra vez, con saña.  Y es desagradable. Se forma un nudo en el estómago y se desplaza a la garganta, y vuelve a bajar. Y vuelve a subir. Quieres gritar, pero lo único que haces es temblar, resistir las cuatro lágrimas despistadas que pasaban por ahí y mirar.
Masoquismo. Masoquismo mezclado con miedo, claro.

Aún recuerdo la sensación de angustia cuando lo que estaba sufriendo enfrente de mi era sangre de mi sangre. Me hervían las venas, sin control. Todas las discusiones, los problemas y las tonterías se esfumaron con la primera patada, y a partir de ahí solo supe que haría cualquier cosa para que aquello terminara. Era insufrible. Y a día de hoy, insufrible sigue siendo todo lo malo que le pasa a mis intocables... Que si son intocables será porque son especiales... y si son especiales, será por algo.

4 de mayo de 2012

Cada uno de mis puntos cardinales

Ahora se donde está el Norte. Y donde está su boca sin necesidad de usar brújulas absurdas. Me llama. Siempre se donde está. 
No se si sabe que hay veces que me mira y yo me creo que me besa, siento que pierdo el Sur, y que mis brazos le abrazan por el Oeste.




13.10.11

29 de abril de 2012

Dijimos que el poder de 3 era inmortal.





Crecemos. Y aunque no queramos eso implica cambiar, alejarse de lo que siempre has conocido y de lo que siempre has sido. Conocer gente nueva, gente que te acompañará un rato y gente que se quedará a tu lado siempre. Pero eso implica dejar atrás a esa gente con la que has crecido, con la que has compartido tantas tardes, tantas mañanas de clases y tantos madrugones.
Crecer no significa borrar los años pasados cada vez que cumples uno más. No se trata de sustituir a gente en tu lista de contactos, si no de añadir más.

Estoy creciendo, pero me estoy dejado a mucha gente por el camino. Y no se si es porque no se mantenerlos a mi lado o porque han cogido un camino que yo no he sabido seguir. No se si he sido yo la que ha dejado de llamar, o si han sido ellos los que se han olvidado de pegarme un toque una vez a la semana...

A veces, no descolgamos el teléfono porque nadie lo ha hecho antes. Grave error. Cuando quieras hablar, marca. Marca y escucha al otro lado esa voz que tantos consejos te dió, tantos chistes te contó y tantos secretos compartió. Marca el puto teléfono y gritale que echas de menos las tardes de césped, de caciques con coca cola a las cinco de la tarde. Las vueltas a casa en lo mejor de la fiesta porque había toque de queda, las noches durmiendo en la misma cama y soñando como sería nuestro primer viaje juntas, nuestro último concierto... Como seríamos de ahi a diez años... Y lo cierto es que ya han pasado tres. Y estamos cada uno en un lado del mundo, desgastando los cordones que nos unían, dejando morir lo que un día fue tan fuerte.

En mi agenda, siguen escritos en verde fosforito nuestros típicos 'Siempre juntas', los 'Para siempre' que apuntábamos al lado de nuestro nombre. Juramos que seríamos para siempre... pero lo cierto es que el tiempo nos está matando, nos está ganando la batalla, esa que juramos nunca íbamos a perder.
Cuando tenía quince años, que nos separara el tiempo lo veía un imposible, una locura, una realidad tan lejana que me moría de la risa solo de pensarla. No concebía la vida sin vosotras, sin vuestra fuerza... Y lo cierto es, que ahora, con veintiún años que tengo, me veo fuerte y sin vosotras. ¿Cuando dejó de importar el lazo fuerte que habíamos creado?, ¿ cuando dejamos de tener ganas de vernos?

Nos recuerdo tan unidas... que miro fotos y me creo que en cualquier momento volveremos a quemar Madrid, a vivir una Noche en Blanco, a desfilar con un mini por bandera el 2 de julio, a celebrar los cumples con la familia, a ir a la Vaguada. Me creo que volveremos a patearnos la calle Fuencarral buscando un pantalón de surf, una mochila de ska... nos comeremos un helado en el Mc Donald, y luego correremos hacía el metro porque nos empapa una tormenta de verano....

Volveremos.
Me lo tenéis que prometer.

















28 de abril de 2012

aai.. Mi bicho :)


Que será eso que me ronronea el cuerpo cuando miro alguna foto suya, cuando sin querer veo su nombre en algún sitio, o huelo su colonia... Son tantas cosas, que no se ponerlas en orden. Pero aquí estoy, esperando.
Y esperando seguiré, porque si al final del larguisimo camino está esa mirada traviesa y esa risa contagiosa, todo este tiempo habrá merecido la pena.



¿Borró 'perder' de su diccionario?.


La vio marchar, pero fue incapaz de detenerla. No sabe si fue el orgullo o las dudas que le ahogaban la cabeza. De repente lo entendió. Pensaba con la cabeza y no con el corazón.
Echó un último vistazo. El viento jugaba con su pelo suelto... Y, Dios; como le dolió comprender que no la iba a acariciar más, que iba a perder su sonrisa, su voz... Las palabras que solo ella utilizaba no iban a sonar igual en otra boca. Sus manos... sus manos ya no iban a coger las suyas, ya no iban a poder besarlas... Y sus ojos; ya no le miraban y el último recuerdo que tuvo de ellos es que estaban tristes.
Algo hizo click. No sabe si algo se rompió o si algo se arregló. Ese día, lo único que tuvo claro es que no la quería perder.
Cogió un folio y escribió en él todas las cosas que había descubierto con ella, como se había sentido y todo lo que echaría de menos... Esa risa absurda, ese brillo en la mirada cuando la besaba, sus miradas intensas, sus buenas noches y sus buenos días.... No se lo que puso en esa lista, y no se las ganas que ella tuvo de arriesgar... solo se que ayer les vi, caminaban abrazados, como siempre; solo que era una foto, que nunca más volvió a repetirse.

27 de abril de 2012

Hacerme estrella.. y que siempre tengas un lugar en el que buscarme.


Siempre he querido tocar las estrellas. Saber si están calientes, si queman de verdad. Si pinchan, si son suaves... Siempre he querido tocar las estrellas y adueñarme de una de ellas. Hacerla mia, ponerle un nombre, saber que en el cielo siempre habrá una luz brillando por mi...

Cuando era pequeña yo era de las que creía que cuando alguien moría subía al cielo y se encendía una luz; por eso es que hay tantas estrellas, porque hay muchas vidas que recordar.
Cada vez que miraba al cielo, me imaginaba que unos ojos me devolvían la mirada y no podía evitar sonreír. Pensar que desde ahí arriba te cuidan es reconfortante, vives más feliz. Es un sueño que mantuve vivo muchos años, incluso llegó a ser una locura. Las noches de fuegos artificiales lloraba. Lloraba pensando que esas explosiones de color podían hacer daño a esas personas que se habían reencarnado en estrella. Lloraba con tanto sentimiento que muchas veces tenía que alejarme de aquel espectáculo de luces. Sin embargo, cada estallido me retumbaba en el pecho, me encogía el corazón, como si una mano lo estrujara desde dentro... Y miraba al cielo, y me imaginaba que después de la tormenta a la que le sometimos, todo volvía a quedarse en paz. Por lo tanto, yo también quedaba en paz.



26 de abril de 2012

El niño que lloraba los 14 de febrero.

No recordaba ni un solo día que hubiera llorado de felicidad. Todo lo que encontraba en la caja de su pasado estaba impregnado de dolor, reproche, ausencia y melancolía. Al abrir de nuevo esa caja los fantasmas le arrastraron por el suelo, pisoteándole los brazos y las piernas, abriendo viejas heridas...

Esa mañana las nubes se agolpaban encima de su cabeza, amenazaban tormenta, pero él sabía que no caería ni una gota, porque las había secuestrado todas y las guardaba en un gran frasco de cristal con una etiqueta que decía 'lágrimas'. Caminaba por la calle con la cabeza agachada. A su alrededor, la gente iba y venía cargada con ramos de rosas, cajas de bombones, globos, peluches y hasta algún que otro corazón gigante. El niño miraba la sonrisa que se dibujaba en esas caras y suspiraba. Él se conformaba con una acuarela pá pintarse él mismo un corazón, o con una hoja de papel, para fabricarse un avión y viajar desde su habitación. Se conformaba con poco, pero lo cierto es que no recibía ni siquiera eso...
El niño, odos los años juraba y perjuraba, que si encontraba a alguien que se molestara en pensar en él solo ese día... Nunca dejaría que se fuera. Nunca faltaría a su lado un 14 de febrero.Y así pasó los años.

Salia a la calle cada 14 de febrero para ver como la gente, por un día, se volvía a enamorar como el primer día, para ver como la gente sonreía sin esfuerzo, como los parques se llenaban de parejas cogidas de la mano, gastándose bromas, besándose, abrazándose... Y él... se sentía tan solo... que abría ese bote gigante de cristal y derramaba todas las lágrimas que había recogido durante el año. Nadie reparaba en él. Nadie le ofrecía una sonrisa. Nadei le daba un abrazo. Nadie estaba con él en ese día que era especial para todo el mundo.

Hasta que un día la suerte cambió.

El niño se encontró de repente con un regalo en la puerta. La niña, temblando de arriba abajo como una hoja cuando se va a desprender del árbol, le esperaba con media sonrisa y con ojos brillantes. Le sudaban las manos, y no sabía como debía actuar, porque nunca había salido de la cama un 14 de febrero. Nunca creyó en ese día, ni en las promesas que se decían las parejas, ni en ese amor que de repente vuelve a nacer... Pero ahí estaba. Lejos de su refugio, con la puerta de su muralla abierta, dispuesta a dejar que todo un batallón entrara en su pequeña ciudadela, aún sabiendo que podría perderlo todo. Aún así, sabía que tenía que intentarlo, sabía que merecía la pena, aunque solo fueran un par de horas. Sabía que merecía la pena dejarse llevar por una vez en su vida y hacer un regalo ese día.
El niño la miró desconcertado y algo parecido a la ternura y a la ilusión apareció en su mirada. La niña le miró, le dio un beso, le entregó el regalo y se alejó. En realidad le hubiese gustado quedarse, quedarse y ver como el niño reaccionaba ante semejante atrevimiento... Llego a casa con una agradable sensación, pues ese 14 de febrero el niño no lloró. Y fue gracias a ella.

El problema es, que todos los días no son 14 de febrero, y el niño se olvidó de regar la tan ansiada rosa que todos los años pedía. Y ahora que la tenía, la dejaba morir. En un jarrón, la rosa se fue secando, hacia abajo, como si muriera poco a poco de la pena... y con ella también moría poco a poco la niña.

Ese año el niño olvidó recoger el agua de lluvia, y cuando llegó el 14 de febrero... no hubo rosa. No había nadie esperando en la puerta con una sonrisa en la boca. De repente la gente le parecía triste, todo estaba vacío, no tenía el color rojo de otros años... Caminó hacia el parque donde las parejas se besaban y vio a la niña, sentada en un banco. Se miraron durante unos segundos. Suficientes. La niña volvió la vista al libro y el niño sintió ganas de llorar... pero no quedaba ni una gota.
Lloró. Lloró lágrimas amargas, porque había perdido lo que juró que siempre mantendría a su lado.

La niña, por su parte, enterró la ilusión que hace un año había brotado. Alzó las murallas con 25 centímetros más de grosor y juró que nunca más dejaría que nadie entrara en su ciudad secreta. Para ella, el 14 de febrero quedó borrado de libros, calendarios, agendas y películas... Y se arreintió, toda la vida, de haber creído, por un día, en ese día.