18 de febrero de 2014

Otra historia más de nuestro mundo de mierda.

En la oscuridad de la mentira dormía y reía día tras día. Amortiguaba el placer en la almohada y las penas en la primera copa de licor que le salia el paso.
El amor se enterró en el cementerio, debajo de un sauce llorón que lloraba a sus pies cuando hacia viento. La mirada se perdió el día en el que vio que la gente se moría de verdad y la humanidad apenas sentía el dolor. La esperanza huyó junto a los niños que escapaban de una guerra que prometió Libertad y solo entregó miseria. La tristeza cruzó a nado el Estrecho, pactando con la muerte, quien ya estaba satisfecha y llena de vida ajena. El dolor sobrevivió a los disparos de aquel encapuchado, quien decía luchar por unos ideales que dejaban a su paso ensangrentados charcos. La alegría cogió un vuelo comercial sin vuelta, pues ya no le quedó para pagarse la vuelta. A la sinceridad la echaron de casa... llegaron cartas del banco y hasta que no se fue, aquel señor trajeado no se dio por pagado. El placer fue lapidado en una plaza abarrotada de salvajes, la peor evolución del ser humano, mientras el pecado saltaba de cama en cama en los barrios marginales, donde las muchachas que solo querían escribir eran obligadas a ser el papel de otro pincel. La frivolidad se puso tacones y se dedicó a pisar a los que quedaron por debajo: 90 pisotones, 60 patadas, 90 bofetadas...  Libertad es el nombre del último smartphone, que viene ya con más corazón que el propietario.


La felicidad la estoy buscando, ¿me ayudas a encontrarla?.




Se sentó a esperar el milagro... Y solo pasó una cosa: 
LA VIDA.


13 de febrero de 2014

Me preguntan sobre el cáncer.
¿Doloroso?
No.
Raro.
Raro porque es algo que no duele y duele mucho, a la vez. Sabes, de antemano, que pase lo que pase perderás y ese no es consuelo ni de muchos ni de tontos. 
La gente se extraña cuando dices que pierdes. ¿Qué pierdes? Pues lo pierdes todo. O casi todo. Te pierdes a ti misma, para empezar, que creo que ya es bastante castigo. Pierdes tu pelo, pierdes la piel, pierdes fuerza, pierdes peso, pierdes tu risa, pierdes tu rutina, pierdes tiempo, pierdes ganas, pierdes personas... Sí, personas. La gente se aleja. Y quizá no lo hagan voluntariamente, o quizá sí, pero lo cierto es que dejan de llamarte porque tu ya no eres la misma de antes. Ya no sales tanto de fiesta, ya no vas a su ritmo y la gente no está para sentarse en la cuneta y esperar a que tu llegues. La gente corre su propia carrera. 
Pierdes identidad. Porque lo que te definía hasta entonces se aleja, se destruye, se evapora, se hunde hasta el fondo de las venas, junto al veneno que, paradójicamente, te va curando. En el espejo no encuentras tu reflejo. Yo me miraba y veía a una Laura ... pero no a la que yo era antes. Evolucionas, sí, pero tan de golpe, que en realidad te atragantas con tu propio aspecto, eres incapaz de aceptar que la que está reflejada eres tu. Es duro. Es duro no reconocerte, echarte de menos... Y yo me reía, y me reía y me volvía a reír. Y decía que me encantaba el pelo corto, que me quedaba bien, que era fresquito, que no me daba guerra y que me duchaba en un periquete, que probablemente no me lo dejaría largo, que estaba bien, que me gustaba... MENTIRA. No te gustas. No te gustas ni por accidente. La cruda realidad era esa. Que te sentías desnuda, aun estando vestida. Y no penseis que la gente se pone en tu lugar o que empatiza por un segundo... no. La gente te dice que el pelo así te queda fatal, que como se te ocurre cortarte el pelo, que si antes estabas más guapa bla bla bla. La gente va cavando un hoyo en el que te metes sin querer queriendo. Lo que dolía de esas 'criticas' es que venían de gente que sabía que aquel corte de pelo no era por gusto, que estar tan delgada no era por hacer dieta y que tener la piel del color de la leche no era por una fobia al sol. 
Pierdes seguridad. La pierdes. Da igual que te la ates a la cintura. La pierdes... Y pierdes.
Como veis, el cáncer es perder mas que doler, al menos el mio; que también ha habido días jodidos... pero eso ya lo dejo para cuando alguien me pregunte si alguna vez sentí que me moría. 

Gracias por llegar hasta aquí. Por leer, por intentar comprender. Y por preguntar. Nunca dejeis de preguntar, porque hay gente deseosa de responder. Yo se lo digo mucho a Rubén. Cuentame todo lo que sepas y yo te contaré todo lo que sepa. Dice que pregunto mucho... pero es el camino más directo para llegar a saber.

12 de febrero de 2014

Pongamos que te olvido, ¿vale?. Que consigo mirarte a los ojos sin llegar a mirarte por dentro, sin descubrir las grietas de tu pintura, sin humedecer mis paredes. Pongamos que consigo no pensar en ti cuando ponen en la radio nuestra canción, o cuando paso por delante de nuestra cafetería y huele a nuestro dulce favorito. O cuando juega tu equipo, cuando despega un avión, cuando aterriza...

Si te olvido, si te supero, si te dejo atrás... ¿qué harás tu? ¿Quién va a quererte como te he querido yo?, ¿quién va a mirarte y a entenderte en el mismo segundo?, ¿quién va a salir a la calle en plena tormenta porque estás sin llaves de casa?.. Nadie. Con nadie serás tan AMOR como lo fuiste conmigo. Y eso me consuela. Cuando te olvide dejarás de existir. Dejarán de escribirse cartas a tu nombre, y poemas, y canciones... Serás la nada... por obligarme en su día a que fueras mi todo.


11 de febrero de 2014

El tren descarriló cuando apenas le quedaban diez minutos para llegar a la estación. No hubo supervivientes; ni en el tren ni en la estación, donde cientos de personas esperaban... Y de esperar a desesperar en una curva. A morirse lentamente de dolor.
Que quien se va, se va; pero el que se queda, TIENE que quedarse.




10 de febrero de 2014

¿Llego tarde a quererte?
Siempre me hago la misma pregunta.
¿Llego tarde?
Porque si es así, deja que me desplome delante de ti, deja que me arranque el corazón en medio de un rugido feroz; deja que me despoje del maldito tic tac de este reloj natural.
Llego tarde... no me lo puedo creer. Con todos los años que me he pasado a la sombra del verano esperando que llegara el día perfecto, la hora perfecta y el momento perfecto.. Y ahora... Ahora me dices que llego tarde, y yo pongo cara de idiota, y me desangro en la acera mientras la gente se sube y se baja del autobús, a-sentimentales perdidos, ciegos de rutina. Tu acabas de decir que llego tarde... y ellos son capaces de continuar con su vida, de aligerar el paso, de mirarme sin verme pegados a unos cascos cada vez más grandes.
He llegado tarde, y nadie ha tenido la delicadeza de tomarse un suspiro a mi salud, a nuestra salud, o mejor dicho, a nuestra no salud. Todos siguen, todos corren... pero seguro, que cuando el destino les rompa el corazón de un revés, también querran que el mundo se pare un ratito con ellos.


8 de febrero de 2014

Echar de menos es quemarse la razón con los recuerdos, dejar a un lado lo racional, entregarse a la locura de las noches en vela, del sufrimiento constante debajo de la piel. Convertirte en carcajadas o deshacerte en lágrimas delante de una foto que no tiene más vida que la que tu consigas darle.


Buenos días, princesa.

Así podría resumirte, o resumirnos.
Como dos gotitas de agua que aplauden contra las hojas de un árbol, en pleno abril que nace el día, aunque eso signifique morir tronco abajo, porque así son las gotas del rocío: preciosas y frágiles. Y apenas duran un amanecer. ¿Pero qué mas da?, ¿acaso no es recompensa poder vivir, aunque sea por un segundo, las cosas mas bonitas de este mundo?...
Esa es nuestra esencia: que el tiempo no importa, que lo que importa es lo importante, lo vital, lo esencial... y nadie, y repito, nadie, lo lleva tan dentro como nosotras.
Y qué pasa si a veces somos más infantiles de lo normal? Ya habrá tiempo de ser mayor, y de sufrir, y de llorar, y de aguantar.
Y qué pasa si nos entregamos más con los demás y solo recibimos silencio? Pues que llega el día, en el que la vida te recompensará con algo o alguien que te dará todo su tiempo y todo su amor. Y no se trata de buscar, se trata de redescubrirlo, porque muchas veces, la persona que daría la vida por ti y por tu sonrisa, está más cerca de lo que nunca te habías podido imaginar.


27 de enero de 2014

Te vi llegar, pero no escuché que te marchabas.

Todavía se cuelan tus vocales entre las sábanas,
tus manos entre mi ropa,
tu aliento en mi taza de café...


21 de enero de 2014

¿Dónde está la inspiración?

Antes cualquier hora del día era perfecta para perderme entre letras, acentos, puntos y comas; para entregarme al placer del sufrimiento, al ardor de las venas hinchadas de recuerdos, al hormigueo de unos dedos que despiertan al contacto de un bolígrafo cargado de tinta imborrable. Nada conseguía detener el torrente de emociones que querían desfilar por mi garganta, lanzándose al abismo y deseosas de morir en el papel.
Ahora, como presa de la vergüenza, me agoto frente a la pantalla sin conseguir escribir nada, me estrujo la sesera, me toco las llagas, me rasco las heridas pero no ocurre nada. Solo hay vacío. Y creed si os digo que eso es peor que morir cien veces de amor. La nada lo envuelve todo y es espantosa la niebla que se cuela por la ventana, el frío que se cala hasta los huesos, la sensación de echar de menos ese brotar de palabras y lágrimas... ¿Dónde está mi inspiración? ¡Devolvédmela insensatos! ¿No veis que me ahogo buscando dolor?, ¿no veis que me aferro a cuchillos para que algo me rasgue la piel y me haga sentir un poco viva?
¡¡Devolvédmela!! Que yo sin escribir no se vivir. Que me muero, de verdad, que me arrugo, me frustro, me enveneno, me desespero, me pierdo...
No se cuanto tiempo llevo sin abrir tu puerta, pero lo cierto es que voy a buscar la llave.
Te necesito. Como los adictos necesitan la heroína, los fumadores el tabaco, y los suicidas la muerte.
Te busco. Como el corredor de bolsa al tonto, el mosquito la luz y los suicidas.... la muerte.

Terriblemente cruel.




5 de enero de 2014

La vida es cambiar de abrigos.

Se nota que es Domingo y que a nuestro alrededor se ha instalado el frío porque tintinean en mis ojos lágrimas de hielo. O de miedo. O de odio.
Que me carcome el alma la angustia de verme atrapada en esta ciudad en la que ya no me reflejo en nada, donde los parques no me parecen bonitos y las caras no me son familiares.  Que caro está el gramo de felicidad, y qué fácil hacerse con unos porros de desencuentro. ¿Dónde estamos? No nos veo. No me encuentro...

Hay calles, portales y esquinas que consiguen quitarme el aliento, pero como si un duende me hubiera robado el pasado miro hacia delante y continuo andando, borrando las huellas que aún pudieran quedar de mi anterior perfume.
Nada es igual. Ni siquiera el sentimiento de echarnos de menos.

4 de enero de 2014

Le dijo que llamara ella, que él tenía cosas que hacer y se iba a olvidar... Entonces, una losa de la más fría piedra se precipitó hasta el suelo de su pecho, llenandolo de polvo, vacío y deccepción. ¿Cómo es posible que fuese a olvidarse de querer escuchar su voz o su risa?Una hilera de lágrimas buscaban el camino hasta sus ojos, pero se mantuvo fuerte y miró hacia otro lado.
Antes él la llamaba cada cinco minutos, y si se encontraba mal con más razón. La escribía cosas bonitas, la dedicaba canciones y la echaba de menos.... Esto es lo que pasa con los principios, que siempre dejan en mal lugar a los finales.

21 de noviembre de 2013

"La quimio son seis meses y te olvidas" Y otras mentiras de manual.

18 de junio de 2012
Tras un golpe brusco y seco las cartas están encima de la mesa. Lo que hay es lo que ves. Por primera vez en mi vida no tengo otra opción, al menos real, dejarse morir, ni en este ni en ese momento fue una opción.

La doctora, acostumbrada a moverse entre hileras de vidas colgantes, ni se inmuta al decir su discurso.
En ese momento pienso en todas las veces que habrá dicho esas mismas palabras. En toda la gente que pasó antes por esa silla... (Esta silla merece un capitulo a parte que trataremos más adelante).

Me cuesta recordar el momento en el que me dijeron que tenía cáncer. Creo que había tantas emociones distintas en el ambiente que la noticia se entremezcló con ellas y escapó por la puerta en cuanto pudo; sin embargo recuerdo perfectamente que la doctora me dijo que me iba a curar.
Después de eso pasó a enumerar todos los efectos secundarios de la quimioterapia, impasible, como quien te vende un abrigo para el invierno.
En mi mente el cáncer pasó a ser un mero espectador de la devastación que produciría la quimioterapia. Iban a curarme de una cosa a costa de muchas otras; sin embargo no paraban de repetirme las mismas palabras. Como loros.

Y me engañaron.

Seis meses y te olvidas.
Seis meses y como nueva.
Seis meses y esto será solo un mal recuerdo.
Seis meses y estarás como si nada.
Seis meses y te reirás de todo eso.
Seis meses y volverás a tu vida diaria.
Seis meses y se acaba todo Laura.
Seis meses.
Seis meses.
Seis meses.
Seis meses.

Como si seis meses no fueran nada a los veintiún años.
Como si fuera abrir y cerrar los ojos un par de veces...
Como si no fuera a perder.
Como si aquello solo fueran "días".



2 de julio de 2012
Mi primera sesión de quimio.
No tenía miedo. Ni dolor (los que hayan pasado por una biopsia de médula osea me entenderán). Ni ganas, las cosas como son. El día anterior España había ganado de nuevo la Eurocopa y cuando todo el mundo se echó a la calle para celebrarlo yo me despedí de mis amigas y me fui a casa.

Todo el mundo a mi alrededor era mayor. Tenían el gesto cansado, y la mirada apagada. Estaban pálidos, delgados y callados. Muy callados. En este momento fue cuando me entró el miedo. Yo no quería ser una sombra de lo que era en ese momento, yo no quería apagarme. Yo no quería adelgazar, no quería meterme en la cama una semana entera, no quería llorar, no quería sufrir.... Y como no quería, no lo hice.

Esperé paciente las famosas náuseas de las que todo el mundo habla. No vinieron. Noté el estomago revuelto, pero para mi que eran los nervios que veían acercarse al veneno.
El doctor me recetó unas pastillas para evitar los vómitos. ¿Más mierda? Pensé. Y las fui almacenando. Cada sesión me daban 3.
Me quedé con 33.
Usé 3.

Las horas pasaban muy lentas. Entrar a las 8 y salír a las 4 o a las 5 de la tarde.
Y así durante seis meses.
Un lunes sí, un lunes no.

¿Recordais aquello de los seis meses?...

Seis meses y te olvidas.
Seis meses y como nueva.
Seis meses y esto será solo un mal recuerdo.
Seis meses y estarás como si nada.
Seis meses y te reirás de todo eso.
Seis meses y volverás a tu vida diaria.
Seis meses y se acaba todo Laura.
Seis meses.
Seis meses.
Seis meses.
Seis meses.






1 año y seis meses después... sigo esperando.






"Aqui estoy, con las manos sangrando de tanto acariciar tu corazón roto, de clavarme los pedazos que rompieron otros... Pero sigo, porque quiero curarte esta herida, porque nadie merece la muerte en vida."


11 de noviembre de 2013

-¿Que pasó?
-La vida.
-No hablo de eso...
-Lo se. Pero aún soy incapaz de darte una razón, un motivo, una explicación... Aún no he logrado encontrar las palabras que me faltaron para evitar que nos rompieramos en mil pedazos. No he reunido el valor que me faltó en su día.
-Han pasado más de siete años.
-Y no he logrado olvidar...
-¡Han pasado más de siete años y sigues haciendome creer que me quieres!, ¡que me has querido! Si de verdad hubiera sido cierto no estaríamos aquí, cada uno en un lado del banco, con la mirada encendida de odio y desgana hablando de aquello. Estaríamos abrazados, y nada hubiese pasado.
-Ya empiezas con tus cuentos... ¡El amor no mueve montañas, enterate de una vez!
-Quizá ese es mi problema, que leí demasiado como para conformarme contigo. Que demasiados autores definieron el amor de manera contraria a ti.
-Me quisiste como a nadie...
-No te quise, te necesité. Y ni siquera supiste marcar mi número de telefono cuando algo iba mal.
-Nunca se me dieron bien las palabras. Lo siento.
-No te engañes, nunca se te dio bien nada.
-Te hacía llorar...
-Sí, eso se te daba de puta madre.
-Joder, creía que era eso lo que necesitabas. Llorar. Drama. Tu vida era una constante acuarela desdibujada, eras triste, gris... Y cuando menos te quería yo más me querías tu.
-¿Lo hiciste a proposito?
-Sí. Creía que esa era tu manera de ser feliz.
-No fui feliz... No fui feliz contigo ni un solo minuto.
-Lo se, pero ahora lo eres. Gracias a mi escribiste un libro que se agotó en menos de 10 horas en todas las librerías del país. ¿No lo ves? ¡Solo escribias cuando estabas triste y desdichada! Y yo sabía que solo eras del todo feliz escribiendo. ¡Nos sacrifiqué por ti!, como ahora lo estoy haciendo...

Le miré a los ojos. Agaché la cabeza y empecé a escribir frenéticamente mi siguiente libro.
Su recuerdo se esfumó, haciendome feliz una vez más.


He vuelto, porque quizá no sea tan fácil eso de dejar atrás todo lo que fuimos tu y yo. No es solo cerrar la puerta y tirar la llave. No. Sigues aullandome cada noche, arañas la madera de una forma desenfrenada y yo solo consigo taparme con la manta y temblar.

Que tiré la llave sí... pero no su copia.

1 de octubre de 2013

Adiós compañeros.

Adiós compañeros y compañeras. Esto se acaba.
Cierro un ciclo. Cierro una parte de mi vida que se entregó al placer de la escritura porque las costuras le empezaron a doler, la vida se me estaba haciendo grande.
Aquí concluyen los más de tres años que me he mostrado ante vosotros como una niña más, asustada del poder de los sentimientos, decepcionada con la maldad de la gete y sorprendida de la grandeza del amor.  Aquí he sido como yo soy, sin tapujos, con delirios de tinta que estallaban cada domingo...

Me habeis regalado más de 30.000 visitas. Y solo por esto, por el hecho de saber que alguien se tomó la molestia de mirarme... ha merecido la pena. Ha merecido la pena cada lágrima, cada noche sin dormir, cada ampolla que me salio en los dedos de tanto escribir con mi gastado boli Bic...

Gracias, por aguardarme al otro lado, siempre en silencio.. Como deciamos siempre, ¿nos leemos?. Yo estaré encantada de recibiros en mi nuevo rincón. Porque al cerrar una puerta, se abre una ventana, ¿no?.

Ahora, más madura, dejo atrás el "Summer Time", el lado "Cuqui" de la vida.. y me adentro en un mundo más oscuro, un sitio en el que necesito entrar. Para hablar de mi enfermedad, de la terrible soledad que sienten las personas mayores. Hablaré de la locura, del olvido, del miedo... Hablaré de todas las sombras que han ido surgiendo en mis luces.

Acompañadme, pero este no es otro blog para desahogarse. Esto es algo más. Esto es mi cura.




Y para terminar, me gustaría dejaros con una foto. Una sonrisa que alguien decidió capturar, impidiendola perderse en el tiempo y que me recuerda que una vez fui feliz, tan feliz, que casi lo he olvidado.









3 de septiembre de 2013

Cada tres meses se cierne la duda sobre mi. Y no es una duda cualquiera, es feroz y directa. Es algo que puede arrebatarme la posibilidad de empezar dejando de lado tormentas. Y es precisamente eso lo que puede pasar, que llueva, que vuelva a llover, que se vuelvan a mojar mis sueños.
El primer diluvio acabó con las ilusiones que durante tantos años habían ido creciendo en mi, acabó con la posibilidad de dedicarme a lo que había querido desde niña, y solo eso ya se merece todo el desprecio del mundo. Ahora están naciendo ilusiones nuevas, no tan intensas, pero que bastarán para no hundirme; el daño está hecho, sí, pero vamos a intentar repararlo.





2 de septiembre de 2013

Se fue.
Como se van los pajaros, buscando otro lugar, uno mejor.
Se fue.
Y como los pájaros, se fue lejos, para que nadie la encontrara, ni siquiera ella misma.
Se fue.
Y cómo los pajaros, se perdió entre la multitud del cielo.