25 de septiembre de 2011

Comerte sin quererte, pero queriéndote mucho





Apareció en mis sueños con un gran ramo de rosas bajo el brazo, y me sonrió como sólo él sabía hacerlo; torciendo el gesto, de forma sexy. Me tenía en el bote, pero él no lo sabía o prefería no saberlo.
En parte a mi me pasaba igual. Cuando le miraba a los ojos podía leer en ellos que estaba loco por mi, que si en algún momento había habido otras habían dejado de existir. Estábamos los dos locamente enamorados. Los dos lo sabíamos. Ninguno lo había confesado.
Pero entonces me dijo te quiero, y los miedos salieron de su escondite y me mordieron el escote. Yo también dije te quiero, y fue como firmar el contrato del principio del fin, como ponernos una cadena y un cartel que dijera 'eres para mi'... y todo se fue a la mierda.

Asique, chico de mis sueños, de mi vida... o chico de un momento... Nunca nos digamos te quiero, simplemente demostremoslo.
Regalame rosas, comeme a besos, vayamos al cine, salgamos de fiesta, escuchemos música tirados en la cama.. Pero nunca digamos te quiero... pues nos estaríamos poniendo fecha de caducidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario